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29 de marzo de 2015

El Islam que Entiendo


EL ISLAM QUE YO ENTIENDO



Al-lāh 


Antecedentes


A la fecha de publicación de esta entrada en la ciberbitácora no pasa un día sin que se difundan o publiquen noticias, artículos periodísticos, opiniones y hasta ensayos en distintos medios de comunicación sobre el islam y el extremismo islámico.

Los artículos y ensayos que leo son contrarios al fundamentalismo coránico puesto que soy uno de esos opuestos al extremismo de cualquier creencia sin importar el lugar o circunstancia de donde provenga, ya sea de este mundo o de cualquier otro según sus portavoces. Ocasionalmente he accedido en la internet a material que pretende justificar la actuación alucinante de los extremistas islámicos como una yihad contra los Estados Unidos y sus aliados occidentales por aquello del petróleo, el apoyo a Israel, y en general, por la geopolítica pasada de Inglaterra y Francia en el Medio Oriente, y la posterior y contemporánea de los Estados Unidos. Invariablemte la conclusión es que se trata sólo de eso, de alucinaciones provenientes de la intoxicación de su fanatismo.

Los extremistas tienen razones para expresar su recelo por la influencia, invasiones, acciones militares o bases de la misma  naturaleza de países occidentales en los territorios donde se encuentran activos con el apoyo abierto o la complicidad de otros actores interesados. Pero lo que hacen los extremistas islámicos no es la solución a lo que pretenden puesto que con sus atrocidades generan reacciones igualmente militares. Los fanáticos musulmanes realizan actos terroristas en cualquier parte del mundo en el nombre de Alá, incluso contra musulmanes de otras corrientes, e implementan la limpieza étnico-religiosa en los territorios que conquistan para imponer su versión desfasada y fundamentalista del Corán.

Conflictos bélicos, guerras, muertes y desplazamientos de comunidades enteras seguirán habiendo pues son sólo parte de la condición humana, que genéticamente hablando es muy cercana a la de ciertos animales, algunos de los cuales ya se extinguieron. La guerra es y ha sido desde tiempos inmemoriales un medio de conquista, exclusión y dominación económica, de la que no se salvan incluso sociedades islámicas rivales. La diferencia está en los recursos técnicos y materiales, las alianzas y los medios tecnológicos empleados. El fin sin embargo ha sido el mismo: Asumir el poder directa o indirectamente sobre territorios, poblaciones y recursos naturales, o lograr influencia regional o mundial. El gran motivador es y ha sido la ambición, el sectarismo, la venganza, el nacionalismo o la llamada seguridad nacional. En otros casos se le ha llamado guerra santa

Salvedades a lo recién dicho ha habido en el transcurso de la historia de la humanidad, aunque han sido sólo eso, salvedades. 

En lo que a religión se refiere, fui educado en el catolicismo en una sociedad católica y fui practicante hasta los 18 años de edad cuando comencé a cuestionar los mitos, tradiciones, creencias y leyendas derivadas de la Biblia, de la Iglesia Católica y de las demás confesiones religiosas. Se puede decir que perdí la fe, si es que alguna vez la tuve, y comencé a orientarme hacia el escepticismo como filosofía propia –antes de haber leído a René Descartes–, pasando posteriormente al agnosticismo y gradualmente a la indiferencia. En mi opinión no se requiere de creencias en divinidades ni en un alma inmortal ni en la resurrección de los muertos ni en un juicio final para ser cívico, humano y a la vez humanista.

El mío fue un proceso racional y evolutivo, y tolero y respeto a cualquier creyente que no sea fanático. Es decir, no tolero ni respeto a los que han sido el todo y su contrario que se han convertido en fanáticos religiosos.

Lo dicho anteriormente no significa que haya perdido principios y valores aprendidos y asumidos por decisión propia como práctica de vida. No perdí ni mi integridad personal ni la profesional, que son dos expresiones de un mismo concepto desde que salí de la universidad. Por otro lado, errores, y grandes, los he cometido y lo he aceptado.

Sobre el Islam

Comencé a conocer sobre el islam y su profeta Mahoma (fallecido en el 632 de nuestra era) en enciclopedias y en libros de historia sin tener contacto con algún musulmán y sin haber leído ni escuchado suras del Corán. No había musulmanes en mi medio, pero un estudioso, pensador y escritor como lo fue Enrique Espinosa Sotomayor, el padre de mi ex esposa, expresaba admiración por la civilización islámica. Fue de él que aprendí a interesarme en la historia de esa civilización mientras viví en su casa en 1975 antes de partir hacia Nueva Orleáns.

Expansión del Imperio Árabe
        Expansión bajo Mahoma, 622—632        Expansión bajo el CalifatoOrtodoxo, 632—661

     Expansión durante el Califato Omeya, 661—750

Sobre el Califato Abasí, 750-1258, ir a este enlace


Y fue hasta en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado que entré en contacto directo con musulmanes de distintos países estando en el servicio exterior de Nicaragua. Fui Embajador ante los Organismos de las Naciones Unidas en Roma primero y en Viena después, donde están representados los países del mundo, y tanto por las relaciones diplomáticas como las sociales tuve la oportunidad de relacionarme con creyentes y practicantes del islam.

De ellos conocí personalmente algunas de sus costumbres derivadas del Corán, como las oraciones diarias, el ayuno durante el Ramadán y su significado, la prohibición de comer carne de cerdo y la de ingerir bebidas alcohólicas. Igualmente entré en contacto con su música, danza y gastronomía –lo mismo que mis hijos Gonzalo y Mateo y mi entonces esposa Virginia, así como con grandes obras arquitectónicas islámicas cuando viajé a Andalucía, donde visité Córdoba, Granada y Sevilla. 

Interior de la histórica Mezquita de Córdoba

Por otro lado, en Roma también conocí de cerca sobre la guerra entre Irak e Irán por medio de sus representantes diplomáticos quienes se referían a ella en los foros de las Naciones Unidas; sobre la guerra civil en el Líbano por medio de libaneses residentes en Roma; y sobre atentados terroristas palestinos en Roma y Viena puesto que viví en esas ciudades. Pero no conocí caso alguno de extremismo islámico. No existían manifestaciones de ello en esos años. Las acciones terroristas de los palestinos, igualmente condenables como cualquier otro acto de terrorismo, tenían un fin distinto, que era lograr un Estado independiente frente a Israel. 

A mediados de los años 90 viajé a la isla de Chipre por asuntos diplomáticos acompañado de mi hijo mayor Gonzalo quien tenía 15 años de edad. La isla está dividida físicamente entre chipriotas griegos y chipriotas turcos desde la ocupación militar de Turquía en 1974 de una tercera parte de la isla. Los greco-chipriotas son de religión ortodoxa griega y los turco-chipriotas son musulmanes por supuesto. 

La división de Chipre la constituye una zona desmilitarizada bajo la vigilancia de fuerzas de paz de las Naciones Unidas llamada "Línea Verde". Esa zona atraviesa además la ciudad de Nicosia, capital de la República de Chipre que ocupa la parte sur de la isla, la greco-chipriota. Gonzalo y yo estábamos en ese lado de la isla, de tal manera que desde la parte sur de Nicosia escuchábamos a lo lejos al muecín al otro lado de la zona desmilitarizada llamando a los fieles a la oración desde el alminar. 


La zona desmilitarizada que cruza Nicosia 


Un día al atardecer fuimos a la Línea Verde para escuchar de cerca el llamado del muecín, y fue francamente toda una experiencia. Era la primera vez que escuchábamos claramente esa recitación cantada de versos del Corán en árabe, y era el penúltimo llamado del día al caer la tarde. No entendíamos nada de lo dicho, claro está, pero las emociones estaban ahí, en la sensibilidad y en la belleza del canto:




A esas alturas ya sabía lo suficiente de la historia de las invasiones de oriente a occidente y lo contrario y sobre las distintas corrientes del islam, por lo que decidí leer el Corán para tratar de entender de qué trataba realmente ese libro y la religión fundada por Mahoma.

La conclusión fue simple. Se trata de la interpretación de las suras (textos) y de las circunstancias históricas y culturales en que fueron producidas y posteriormente editadas y codificadas, igual que la Biblia. De hecho, Mahoma habla de la gente del libro, es decir de la Biblia, y se remonta a Abraham y se refiere a él como el patriarca común de judíos, cristianos y musulmanes. 

Es más, en el Corán hay citaciones de textos de la Biblia así como muchas referencias a su contenido. Por otro lado, aunque sobre Jesús, el hijo de María, se habla con respeto en el Corán, es considerado solamente como un profeta anterior a Mahoma, siendo éste el último de ellos cuya misión fue completar la palabra de Dios –Alá– revelada por medio de Gabriel, un espíritu enviado.

No hay pues en el islam tres divinidades en una como en el cristianismo ni grandes elaboraciones teológicas greco-bizantinas, lo que me resulta lógico y oportuno tomando en cuenta que el objetivo de Mahoma fue unir a las distintas tribus politeístas de la Península Arábiga que jamás fueron helenizadas. Para ese fin se requería de un solo Dios unificador en una única fe el islam con Mahoma al frente de la misma como líder religioso, político y militar, interpretando y ejecutando la voluntad de Alá, combatiendo con la espada a quienes lo perseguían y se le oponían. 

Quizás esa fue la yihad, aunque hay distintas interpretaciones al respecto entre los teólogos musulmanes sobre su significado y su uso, sin embargo, ninguna de las grandes escuelas teológicas del islam avala el yihadismo de los extremistas. 

Algo similar a lo de Arabia ya había sucedido más de un milenio y medio antes con algunas tribus nómadas hebreas que creyeron en Yavé como único Dios, y como única fe derivada de la palabra revelada al profeta Moises y a sus sucesores –lo que devino en la Torá, el equivalente al Corán posterior de los musulmanes. La finalidad de esas creencias y sus ritos fue igualmente unir a las tribus nómadas para apropiarse de territorio y asentarse en él. En el caso de los hebreos se trató de conquistar y destruir las ciudades estado politeístas de Canaán.  


La Península Arábiga al sureste de Canaán


La diferencia entre el islam y el judaísmo es sustantiva en lo que se refiere a sus objetivos iniciales. Los sucesores de Mahoma, después de una pugna por la supremacía, construyeron en pocos decenios un imperio islámico duradero en el tiempo, y no exterminaron a los conquistados que no se convirtieron sino que se les cobró un tributo. Los hebreos según el Antiguo Testamento no sólo pasaron a espada a los mismos hebreos que no se sometieron a Yavé, sino que exterminaron a los pueblos conquistados en Canaán.

En lo que se refiere al catolicismo, hay premio o castigo eterno después de la muerte igual que en el islam y en otras religiones, según se haya vivido o no en conformidad con los cánones del Nuevo Testamento y de la Iglesia Católica por los católicos, o los cánones del Evangelio por los protestantes, o los cánones del Nuevo Testamento y algunos concilios por los ortodoxos griegos, o los cánones del Corán y la tradición por los musulmanes. Cuál es el premio y cuál el castigo ha variado según la religión y el paso del tiempo. 

Una cosa es cierta en mi opinión, el islam correctamente interpretado se basa en una doctrina humanista y de paz, aunque su expansión se haya producido por otros medios, igual que otras religiones; y a pesar que la Sharia se aplique de manera severa en algunos países islámicos, e incluso de manera brutal en algunas comunidades culturalmente atrasadas y aisladas.

En 1996 visité por primera vez una mezquita, la de Romaque había sido inaugurada el año anterior. La segunda fue la de Managua.

Abajo va el texto de una canción mía inspirada en lo positivo del islam. Mi hijo Gonzalo, el que me acompañó a Chipre, no sólo toca la guitarra como lo hago yo, sino que me supera, y me ha acompañado en distintas ocasiones en el siguiente canto:



Por Siria y Damasco en tierras lejanas
Del Oriente Medio de luces tempranas
De cosas distintas idioma y profeta
Con un libro sacro que lleva a la Meca

Y más hacia el este se fue la conquista
A tierras antiguas Sumerias y llanas
Entre los dos ríos cargados de historia
Bagdad, lo que fue

Del alminar el muecín está llamando
A los fieles a acudir a la mezquita a orar
Pues la sura primera del libro es lo que dice
El camino es sólo para los escogidos

Camino de quienes son los escogidos
Que no son objeto de enojo contigo
Camino de quienes son favorecidos

Llevó a las Españas también el califa
Su mundo rodeado de ciencias muy sabias
Ideas y avances de no haberse visto antes

Se siguió expandiendo la voz del profeta
Muy fuerte y muy clara esa era la meta
Y muchos millones fueron convertidos
Islam, islam

Del alminar el muecín está llamando
A los fieles a acudir a la mezquita a orar
Pues la sura segunda del libro es lo que dice
Que es sin dudas la guía de los piadosos

Para los que creen lo desconocido
Asisten a orar por estar convencidos
De seguir el libro evitando el castigo

Por Siria y Damasco  en tierras lejanas
Del Oriente Medio de luces tempranas
De cosas distintas idioma y profeta
Con un libro sacro  que lleva a la Meca

Meknes, Fes, Marrakesh ©


¡Salam!


Nota: Antes de viajar a Chipre desde Italia ya sabía que ahí los vehículos automotores llevan el timón de manejo a la derecha –a la inglesa–, y que se conduce por el carril izquierdo en vez del derecho; es decir todo al contrario de lo mío hasta la fecha como conductor. Aún así arrendé un Honda Civic en llegando al aeropuerto en Lárnaca. Mi hijo Gonzalo también lo condujo en un lugar apartado claro está. Él tenía 15 años como ya dicho; y tanto la palanca de cambios como los pedales estaban también al lado contrario de lo conocido por él y por mí!! Eso no fue un impedimento para recorrer gran parte del territorio greco-chipriota de la isla.