Translate

4 de enero de 2017

La Palabra como Praxis




LA PALABRA COMO PRAXIS
[Redactado como artículo irónico de opinión sobre asuntos de Nicaragua]


Les révolutions commencent par le mot et concluent par l’épée
(Las revoluciones comienzan con la palabra y concluyen por la espada)

Jean-Paul Marat


No soy político, dicen, y lo son porque callan. La palabra sin embargo es praxis cuando es veraz y se le teme, y esperemos que no se cumpla de nuevo en Nicaragua la máxima de Jean-Paul Marat, revolucionario duro de la Revolución Francesa, asesinado para callarlo; liberal como los más liberales de la revolución, no como algunos de aquí que se hacen pasar por tales y no son más que comparsas del señor en el poder. No han podido trascender su pequeña mentalidad entreguista. Buscan puestos y prebendas sin darse cuenta, o tal vez sí, que solo son objeto del desprecio de su amo.

Otros sin embargo no doblan la cerviz, no se amedrentan con las amenazas, con el chantaje, ni con las acusaciones falsas e infames de un régimen en el que sistemáticamente la víctima es hecha pasar por victimario. De esto no solo he sido testigo, sino que lo he vivido; y ya nada de eso me es ajeno, más ahora que he expiado los demonios, que he regresado del ínfero y que no tengo más motivos para pedir disculpas. No es cualquier cosa y no es para cualquiera.

Para erradicar la dictadura/dinastía se requiere valentía, integridad, unidad, organización, liderazgo, movilización, perseverancia, inteligencia y astucia. Pobre Luis Almagro, Secretario General de la OEA, la dictadura le hará alguna que otra concesión temporal e inicua después de la farsa electoral del 6 de noviembre para tratar de librarse de la Ley de Condicionalidad de la Inversión en Nicaragua, la Nica Act, pero que va, no va a ser tan fácil. Se conocen bien las mentiras, los trucos y triquiñuelas del régimen, la represión a la oposición y sus fraudes electorales. No engañan a nadie más que a ellos mismos.

Ni valen tampoco la pena los que no han tenido ni moral ni escrúpulos para lograr su propia gratificación, predicando hoy lo contrario. Hablan de mitos y leyendas de la más recalcitrante ortodoxia religiosa para decirles a otros cómo deben vivir sus vidas e incitándolos a oponerse al régimen. No, no es de aquí de donde saldrán los líderes del movimiento de resistencia cívica que derrotará a la dictadura, ni podrá haber elecciones legítimas y creíbles mientras seres impresentables continúen de magistrados electorales. 

La posibilidad real que se apruebe el Nica Act en los Estados Unidos le ha provocado pánico al régimen, sabiendo que ya no pueden contar con los dineros de Venezuela, ni con la exportación de productos nacionales a ese país por su insolvencia financiera, y porque países europeos han retirado su cooperación a Nicaragua por aquello de los fraudes en las elecciones generales y municipales, la ausencia de una auténtica república democrática, y el irrespeto de los derechos de las personas.

Si se aprueba el Nica Act Nicaragua no solo dejaría de recibir préstamos –para el desarrollo del país– de las instituciones financieras internacionales (IFI) en los que los Estados Unidos tienen gran influencia de decisión, sino que podría tener el efecto de reducir la inversión privada directa, por aquello que los inversionistas de los Estados Unidos podrían seguir los intereses internacionales de su gobierno o simplemente considerar que no conviene invertir en el país por la ausencia de nuevos préstamos IFI. Grave para Nicaragua en cualquiera de los casos puesto que desaceleraría el crecimiento económico, disminuirían las reservas internacionales, se devaluaría la moneda y aumentaría el riesgo país. 

Por estas últimas razones otros actores fuera de los Estados Unidos tampoco querrán arriesgar inversiones en Nicaragua o no desearán contrariar a un aliado estratégico en la lucha contra el terrorismo internacional. No es pues tan sencillo el asunto a como lo pone algún cínico asesor presidencial. Almagro de la OEA, el entonces enemigo, ahora es el amigo; la posible tabla de salvación del régimen. Cosas de la vida.

¿La solución permanente? Que el régimen deje el poder por las buenas y que se retiren los involucrados donde quieran con sus familias y sus dineros. Pueden incluso quedarse en el país. No debería haber persecución ni confiscación de propiedades a como lo hicieron tiempo atrás los que temen que les suceda lo mismo. Porque las ideas se manifiestan con palabras, y las palabras mueven voluntades.

Nota del autor del 21/01/2017: Como dicho en este artículo, la OEA no será de asistencia alguna para que el régimen dinástico en Nicaragua corrija ruta. El informe conjunto OEA-Nicaragua del 20/01/2017 es un insulto a los ciudadanos que pretendemos un cambio sustantivo en los temas que se abordan en el informe, puesto que éste es solo un paliativo que pretende "oxigenar" la ilegitimidad de la pareja en el poder después de la farsa electoral pasada.


La Muerte de Marat por Jacques-Louis David

P.S.: El artículo no fue publicado por el diario al que se le envió.